sábado, 1 de agosto de 2015

Cristo amaba a las personas,“Mi cariño estuv[o] con los hijos de los hombres.” (PROV. 8:31)

Cristo amaba a las personas

"Mi cariño estuv[o] con los hijos de los hombres." (PROV. 8:31)

¿PUEDE EXPLICARLO?

• ¿Qué pruebas ha dado Jesús de que ama a las personas?

• ¿Por qué nos llenan de esperanza los milagros que hizo Jesús?

• ¿Qué milagro de Jesús espera usted con más ilusión?

1, 2. ¿Qué pruebas ha dado Jesús de que ama a la humanidad?

LA MÁS temprana y la mayor muestra de la sabiduría de Jehová fue la creación de su primer Hijo. Él era la sabiduría personificada, el "obrero maestro" de Dios. Imagínese la alegría y la satisfacción que debió sentir cuando su Padre "preparó los cielos" y colocó los cimientos de la Tierra. No obstante, había algo con lo que este Hijo de Dios estaba especialmente encariñado: "los hijos de los hombres", la humanidad (Prov. 8:22-31). Como vemos, desde antes de venir a la Tierra, Cristo sentía un cariño especial por nosotros.

2 Debido al amor que le tenía a su Padre y a "los hijos de los hombres", el Hijo de Dios "se despojó a sí mismo", vino a la Tierra y dio su vida como "rescate en cambio por muchos" (Filip. 2:5-8; Mat. 20:28). ¡Hasta ese punto llegó su amor! Jesús recibió poder de Dios para hacer milagros que demostraron ese amor y fueron un anticipo de las cosas maravillosas que hará en el futuro.

3. ¿Qué vamos a analizar en este artículo?

3 Venir a la Tierra le permitió a Jesús dar a conocer "las buenas nuevas del reino de Dios" (Luc. 4:43). Él sabía que ese Reino santificaría el nombre de su Padre y solucionaría de una vez por todas nuestros problemas. Al leer sobre su ministerio, encontramos muchas situaciones que demuestran el cariño que nos tiene y nos ayudan a mirar al futuro con optimismo y confianza. Veamos cuatro ejemplos.

"QUIERO. SÉ LIMPIO"

4. Describa el momento en el que Jesús se encontró con un leproso.

4 Jesús se encontraba en plena campaña de predicación. En una ciudad de Galilea observó una escena muy triste: un hombre con lepra, una terrible enfermedad (Mar. 1:39, 40). El médico Lucas dice que el hombre estaba "lleno de lepra", lo cual indica que la enfermedad estaba muy avanzada (Luc. 5:12). El relato continúa: "Cuando alcanzó a ver a Jesús, [el leproso] cayó sobre su rostro y le rogó, diciendo: 'Señor, si tan solo quieres, puedes limpiarme'". Aquel hombre estaba seguro de que Jesús tenía el poder para curarlo; lo que quería saber era si tenía el deseo. ¿Por qué? Tal vez porque, en su experiencia, un leproso no era más que un cero a la izquierda para los fariseos. ¿Reaccionaría Jesús con el mismo desprecio? ¿Qué sentiría al ver su rostro, que probablemente estaba desfigurado? ¿Qué hubiera hecho usted en su lugar?

5. Cuando Jesús curó a un leproso, ¿por qué dijo: "Quiero. Sé limpio"?

5 Al parecer, el leproso no gritó: "¡Inmundo, inmundo!", tal como ordenaba la Ley que Jehová dio a Moisés. Pero Jesús no se lo echó en cara. Más bien, se concentró en su problema, en su necesidad (Lev. 13:43-46). Aunque no sabemos lo que pasó por la mente de Jesús, sí sabemos lo que pasó por su corazón. Lleno de compasión, hizo lo que nadie hubiera podido hacer: se acercó, tocó al leproso y, con una voz firme, pero tierna, le dijo: "Quiero. Sé limpio". Al instante, la lepra desapareció (Luc. 5:13). Jehová no solo le dio a Jesús el poder para realizar este milagro, sino también para demostrar lo profundo que era su amor por la gente (Luc. 5:17).

6. a) ¿Qué llama la atención sobre la manera en que Jesús curaba a las personas? b) ¿Qué nos enseñan los milagros de Jesús?

6 Con el poder de Jehová, Jesús hizo milagros asombrosos. No solo curaba la lepra, sino también muchas otras enfermedades. La Biblia dice que "la muchedumbre se asombró al ver que los mudos hablaban y los cojos andaban y los ciegos veían" (Mat. 15:31). Hoy día, los médicos pueden trasplantar un órgano para curar enfermedades graves, pero Jesús no necesitaba hacer eso. Él podía curar cualquier órgano y cualquier parte del cuerpo que estuviera mal. Y podía hacerlo al instante, incluso a distancia (Juan 4:46-54). ¿Qué nos enseña eso? Que Jesús, quien ahora es Rey en el cielo, puede y quiere curar todas las enfermedades que existen. Cuando descubrimos el modo en que trató a la gente al curarla, nos convencemos aún más de que en el nuevo mundo se cumplirán estas palabras: "Le tendrá lástima al de condición humilde y al pobre" (Sal. 72:13). Así es, Jesús quiere ayudar a los que sufren y lo hará muy pronto.

"LEVÁNTATE, TOMA TU CAMILLA Y ANDA"

7, 8. Explique lo que hizo Jesús en su recorrido de Galilea a Judea.

7 Pasaron unos cuantos meses desde el encuentro de Jesús con el leproso en Galilea. Su gira de predicación lo llevó hasta Judea. El mensaje que llevaba y su actitud bondadosa ya habían cambiado la vida de miles de personas. Él deseaba con todas sus fuerzas contar buenas noticias a los pobres, hablar de libertad a los esclavos y consolar a los que tenían roto el corazón (Is. 61:1, 2; Luc. 4:18-21).

8 Entonces llegó el mes de nisán. Siguiendo el mandamiento de la Ley, Jesús fue a Jerusalén para celebrar la Pascua. La ciudad estaba abarrotada de personas que habían viajado para esa fiesta especial. Justo al norte del templo había un estanque llamado Betzata. Allí, Jesús encontró a un hombre enfermo.

9, 10. a) ¿Por qué iba tanta gente al estanque de Betzata? b) ¿Qué milagro realizó Jesús? (Vea la ilustración del principio.) c) ¿Qué lección aprendemos de este relato?

9 A Betzata iban muchas personas enfermas que, por alguna razón desconocida, creían que podían curarse si se metían en el estanque justo cuando se agitaba el agua. Imagínese la escena: el lugar está lleno de gente angustiada y sin esperanza que aguarda con ansias para ver si ocurre un milagro. Pero ¿qué hace Jesús en ese estanque si él tiene una salud perfecta? Movido por la compasión, se acerca a un hombre que lleva treinta y ocho años enfermo. ¡Más tiempo del que él lleva vivo en la Tierra! (Lea Juan 5:5-9.)

10 ¿Puede usted percibir la desesperación en los ojos del hombre cuando Jesús le pregunta si desea curarse? Su respuesta no se hace esperar. ¡Claro que quiere curarse! Pero cómo, si no hay quien le ayude a meterse en el estanque. Entonces Jesús le ordena que haga algo imposible: que se levante, que tome su camilla y que comience a caminar. ¿Cómo responde el hombre? Se levanta, toma su camilla... y comienza a caminar. ¡Qué conmovedora demostración de lo que Jesús hará en el futuro! Él actuó con compasión, pues buscó a la persona que más ayuda necesitaba. ¿Qué lección aprendemos de este relato? Que debemos buscar a las personas que están deprimidas por las cosas terribles que suceden en el mundo.

"¿QUIÉN TOCÓ MIS PRENDAS DE VESTIR EXTERIORES?"

11. ¿Cómo muestra Marcos 5:25-34 que Jesús siente compasión por los enfermos?

11 Lea Marcos 5:25-34. La mujer llevaba doce años sufriendo una situación humillante. Su enfermedad había alterado todo aspecto de su vida, incluso su adoración a Dios. Aunque "muchos médicos le habían hecho pasar muchas penas, y ella había gastado todos sus recursos", no mejoraba. Un día se le ocurrió intentar algo diferente. Había oído hablar de un tal Jesús que curaba a la gente, así que buscó la oportunidad para estar cerca de él, se abrió paso entre la gente y tocó su ropa (Lev. 15:19, 25). Cuando Jesús sintió que había salido poder de él, preguntó quién lo había tocado. "Atemorizada y temblando", la mujer "vino y cayó delante de él y le dijo toda la verdad". Jesús se dio cuenta de que Jehová la había curado, así que la trató con ternura y le dijo: "Hija, tu fe te ha devuelto la salud. Ve en paz, y queda sana de tu penosa enfermedad".

ILUSTRACIÓN 2 (click para ver)

Los milagros de Jesús demostraron que él se preocupa de verdad por nosotros y por nuestros problemas (Vea los párrafos 11 y 12)

12. a) Teniendo en cuenta lo que hemos analizado hasta ahora, ¿cómo diría usted que es Jesús? b) ¿Cómo podemos imitar el ejemplo de Jesús?

12 ¡Qué bueno es Jesús! En su corazón hay un lugar muy especial para los enfermos. En cambio, Satanás intenta convencernos de que nadie nos quiere, que no valemos nada. Pero Jesús demostró con sus milagros que de verdad le importamos y que nuestros problemas le preocupan. Sin duda, tenemos al mejor Rey y Sumo Sacerdote que podríamos soñar: es cariñoso y sabe ponerse en el lugar de los demás. ¡Qué afortunados somos! (Heb. 4:15.) Es cierto que a nosotros puede costarnos comprender los sentimientos de los que sufren una enfermedad crónica, sobre todo si nunca hemos pasado por algo así. Sin embargo, Jesús tenía una salud perfecta y eso no le impidió ponerse en el lugar de los enfermos. Hagamos lo mismo: esforcémonos por ponernos en el lugar de quienes sufren por la mala salud (1 Ped. 3:8).

NO PUDO CONTENER LAS LÁGRIMAS

13. ¿Qué nos enseña la resurrección de Lázaro sobre la personalidad de Jesús?

13 A Jesús le dolía en el corazón ver sufrir a la gente. Por ejemplo, cuando vio el dolor que sentían los familiares y amigos de Lázaro por su muerte, lloró. Y eso que sabía que lo iba a resucitar (lea Juan 11:33-36). A él no le daba vergüenza expresar sus sentimientos. Quienes lo observaron se dieron cuenta del cariño que sentía por Lázaro y su familia. Amaba tanto a su amigo que usó el poder que le había dado Jehová para devolverle la vida (Juan 11:43, 44).

14, 15. a) ¿Cómo sabemos que Jehová desea acabar con el sufrimiento? b) ¿Por qué usó Jesús la expresión "tumbas conmemorativas"?

14 Jesús es "la representación exacta" del Creador (Heb. 1:3). Por eso, sus milagros nos enseñan que su Padre también desea borrar de la Tierra el dolor que ocasionan la enfermedad y la muerte. En el pasado, Jesús resucitó a algunas personas. Pero pronto él y su Padre resucitarán a muchísimas más, como él mismo aseguró: "Viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas [...] saldrán" (Juan 5:28, 29).

15 ¿Notó la expresión que usó Jesús? "Tumbas conmemorativas." Conmemorar es recordar, y eso es lo que hace Dios. Él, que creó el vasto universo, recuerda cada detalle de nuestros seres queridos que han muerto: su personalidad, sus cualidades, sus vivencias... (Is. 40:26.) Jehová tiene la capacidad y también el deseo de recordar a quienes se han dormido en la muerte. Las resurrecciones de las que habla la Biblia son solo un anticipo de lo que ocurrirá a gran escala en el nuevo mundo.

LOS MILAGROS DE JESÚS Y NUESTRO FUTURO

16. ¿Qué oportunidad tendrán quienes sean leales hasta el fin?

16 Si somos leales hasta el fin, podremos experimentar uno de los milagros más grandes de todos los tiempos: pasar con vida a través de la "gran tribulación". Pero eso no es todo. Poco después del Armagedón, los sobrevivientes recuperarán milagrosamente la salud (Is. 33:24; 35:5, 6; Rev. 21:4). ¿Se imagina ver a quienes están a su alrededor deshaciéndose de lentes, bastones, muletas, sillas de ruedas y ayudas auditivas? Jehová tiene buenas razones para devolverles la salud a los sobrevivientes del Armagedón, pues habrá mucho trabajo que hacer. Con fuerzas renovadas, podrán poner manos a la obra y convertir el planeta que Dios nos ha dado en un hermoso paraíso (Sal. 115:16).

17, 18. a) ¿Por qué realizó milagros Jesús? b) ¿Por qué debemos hacer todo lo posible por vivir en el nuevo mundo que Dios ha prometido?

17 Las curaciones que hizo Jesús animan mucho a quienes forman parte de la "gran muchedumbre", pues refuerzan su confianza en que muy pronto desaparecerán por completo todas sus dolencias (Rev. 7:9). Aquellos milagros fueron una muestra de los tiernos sentimientos de Cristo y de lo mucho que nos quiere (Juan 10:11; 15:12, 13). Su compasión también nos recuerda el interés y el cariño profundos que Jehová siente por cada uno de sus siervos (Juan 5:19).

18 Vivimos en un mundo lleno de dolor, sufrimiento y muerte (Rom. 8:22). Necesitamos el paraíso que Dios nos ha prometido. Necesitamos recuperar la salud. Malaquías 4:2 dice que todos los que sean curados de sus enfermedades "saltarán de alegría" cuando se vean libres de la esclavitud a un cuerpo imperfecto (Dios habla hoy, 1994). Si tenemos fe y estamos agradecidos a Jehová, haremos todo lo posible por ver ese día con nuestros propios ojos. ¡Cuánto nos ha animado repasar los milagros que realizó Cristo! Son, de hecho, una pequeña muestra de la curación permanente que recibiremos bajo su gobierno milenario.

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

¿Cómo tener una familia feliz? LOS ESPOSOS / LOS PADRES

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Pregunta 17

¿Cómo tener una familia feliz?

LOS ESPOSOS / LOS PADRES

"Los esposos deben estar amando a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa, a sí mismo se ama. porque nadie jamás ha odiado a su propia carne; antes bien, la alimenta y la acaricia."

"Que cada uno de ustedes individualmente ame a su esposa tal como se ama a sí mismo." (Efesios 5:28, 2933,)

"Padres, no estén irritando a sus hijos, sino sigan criándolos en la disciplina y regulación mental de Jehová.- (Efesios 6:4)

LAS ESPOSAS

"La esposa debe tenerle profundo respeto a su esposo." (Efesios 5:33)

"Esposas, estén en sujeción a sus esposos, como es decoroso en el Señor." (Colosenses 3:18)

LOS HIJOS

"Hijos, sean obedientes a sus padres en unión con el Señor, porque esto es justo: 'Honra a tu padre y a tu madre'; que es el primer mandato con promesa: 'Para que te vaya bien y dures largo tiempo sobre la tierra'." (Efesios 6:1-3)

"Hijos, sean obedientes a sus padres en todo, porque esto es muy agradable en el Señor." (Colosenses 3:20)

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

La mujer leal alaba a Jehová.-DÉBORA (Abeja).

-- DÉBORA

(Abeja).

1. Nodriza de Rebeca. Cuando Rebeca dejó la casa de su padre Betuel para ir a Palestina y casarse con Isaac, Débora la acompañó. (Gé 24:59.) Después de haber servido por años en la casa de Isaac, Débora se instaló en casa de Jacob, tal vez después de la muerte de Rebeca. Unos ciento veinticinco años después de casarse Rebeca e Isaac, murió Débora y la sepultaron bajo un gran árbol en Betel. El nombre que se le dio al árbol (Alón-bacut, que significa "Árbol Macizo del Llanto") indica cuánto la querían Jacob y su familia. (Gé 35:8.)

2. Profetisa de Israel; esposa de Lapidot. (Jue 4:4.) No hay pruebas de que Lapidot y Barac fuesen la misma persona, como algunos han pensado. La relación entre Débora y Barac se debía únicamente a su interés común por liberar a Israel de la opresión cananea. Débora moraba bajo una palmera situada en la región montañosa de Efraín, entre Ramá y Betel, y "los hijos de Israel subían a ella para juicio". (Jue 4:5.)

Jehová se sirvió de Débora para llamar a Barac, de Quedes-neftalí, y comunicarle que se había propuesto derrotar con 10.000 hombres al enorme ejército del rey cananeo Jabín que comandaba Sísara. Barac contaba con la promesa de Jehová de dar al enemigo en su mano, pero insistió en la presencia de Débora como representante de Dios —aunque era mujer— mientras él conducía las tropas al monte Tabor. Débora estuvo dispuesta a dejar la región segura donde se hallaba y unirse a Barac. Sin embargo, profetizó que "la cosa de embellecimiento" que coronaría la victoria llegaría a ser de una mujer. Estas palabras se cumplieron cuando Jael dio muerte a Sísara. (Jue 4:6-10, 17-22.)

El día de la victoria, Débora y Barac entonaron juntos una canción. Una porción de la misma está escrita en primera persona, lo que indica que la compuso Débora, al menos en parte. (Jue 5:7.) Entre las mujeres era costumbre celebrar las victorias con canción y baile. (Éx 15:20, 21; Jue 11:34; 1Sa 18:6, 7; Sl 68:11.) Esta canción le da a Jehová todo el crédito y alabanza por la victoria de su pueblo. Además, complementa de manera significativa la narración que le precede, por lo que ambos relatos han de considerarse en conjunto si se quiere tener un cuadro global de lo sucedido. Después de describir el poderío y la majestad de Jehová y recordar la condición de Israel antes de la lucha de Barac, la canción encomia a las tribus que respondieron a la llamada y pregunta por las que no lo hicieron. Además, da detalles acerca de la batalla y la derrota de los cananeos, la acción valerosa de Jael al matar a Sísara y la desilusión de la madre de Sísara, que esperó en vano los despojos y esclavos de Israel procedentes de la esperada victoria de su hijo. (Jue 5.)

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

SEMANA DEL 3 DE AGOSTO.-Escuela del Ministerio Teocrático

-- SEMANA DEL 3 DE AGOSTO

• Estudio Bíblico de Congregación

Cántico 63 y oración

i>cl cap. 28 párrs. 10-17 (30 minutos)

• Escuela del Ministerio Teocrático

Lectura de la Biblia: 1 Reyes 18, 19, 20 | Puntos sobresalientes (10 min.)

Núm. 1: 1 Reyes 18:30-40

Núm. 2: Débora (núm.2). Tema: La mujer leal alaba a Jehová (it-1 pág. 642)

Núm. 3: ° Consejos de la Biblia para los hijos (igw pág. 27)

• Reunión de Servicio

Cántico 130

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10 min. Ideas para ofrecer las revistas en agosto. Análisis con el auditorio. Comience con dos demostraciones de cómo ofrecer las revistas, basadas en las presentaciones sugeridas. Analice las presentaciones de principio a fin.

10 min. Sáquele provecho al folleto Examinando las Escrituras diariamente. Análisis con el auditorio. Empiece con un discurso de cinco minutos basado en el texto del año 2015. Luego pida a los presentes que digan qué momento han apartado para analizar el texto diario y cómo les ha beneficiado hacerlo. Al final, anime a todos a leer y analizar el texto para cada día.

10 min. Necesidades de la congregación.

Cántico 26 y oración

• Estudio de la Atalaya

Cántico 84

Cristo amaba a las personas

Cántico 99

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

domingo, 26 de julio de 2015

“Cristo [es] el poder de Dios.” (1 COR. 1:24)

Cristo es "el poder de Dios"

"Cristo [es] el poder de Dios." (1 COR. 1:24)

¿PODRÍA EXPLICARLO?

• ¿Qué demostró Jesús al convertir agua en vino durante una boda?

• ¿Por qué hizo Jesús el milagro que se menciona en Mateo 14:14-21?

• ¿Qué quedó claro cuando Jesús calmó una poderosa tormenta?

1. ¿Por qué dijo Pablo que Cristo es "el poder de Dios"?

JEHOVÁ le dio poder a Jesucristo para que hiciera cosas extraordinarias. Los Evangelios dan detalles sobre algunos de sus milagros, pero de seguro realizó muchos más (Mat. 9:35; Luc. 9:11). Así es, Jehová manifestó su gran poder por medio de Jesús. Por eso, el apóstol Pablo dijo: "Cristo [es] el poder de Dios" (1 Cor. 1:24). Ahora bien, ¿por qué son tan importantes para nosotros los milagros de Jesús?

2. ¿Qué nos enseñan los milagros de Jesús?

2 El apóstol Pedro dijo que Jesús realizó milagros, o "grandes maravillas" (Hech. 2:22, Dios habla hoy). Esos milagros son una muestra a escala de los que realizará por todo el planeta cuando lo gobierne. También nos ayudan a entender mejor su personalidad y la de su Padre. Analicemos tres de esos milagros y veamos qué relación tienen con nuestro presente y nuestro futuro.

UN MILAGRO QUE DEMUESTRA LA GENEROSIDAD DE JESÚS

3. a) ¿Cuándo realizó Jesús su primer milagro? b) ¿Por qué fue una muestra de generosidad lo que hizo Jesús en Caná?

3 Jesús realizó su primer milagro cuando asistió a un banquete de bodas en Caná de Galilea. Quizás porque había más invitados de lo esperado, el vino se acabó. ¡Qué situación tan incómoda para los novios, quienes tenían la obligación de ser hospitalarios! María, la madre de Jesús, también estaba allí. Por años había meditado en las profecías sobre el Mesías. Sabía que Jesús sería llamado "Hijo del Altísimo" (Luc. 1:30-32; 2:52). ¿Habrá pensado que él tenía algún poder especial? No lo sabemos. Lo que está claro es que tanto ella como su hijo sintieron compasión por los recién casados y quisieron ayudarlos. Por eso, Jesús transformó 380 litros (100 galones) de agua en "vino excelente" (lea Juan 2:3, 6-11). ¿Estaba obligado a realizar ese milagro? No. Lo hizo porque para él las personas son importantes y porque quería imitar la generosidad de su Padre.

4, 5. a) ¿Qué aprendemos del primer milagro de Jesús? b) ¿Qué nos enseña el milagro de Caná sobre el futuro?

4 Jesús produjo vino de calidad para un grupo grande. ¿Qué aprendemos de este milagro? Que él y Jehová se preocupan por los sentimientos de la gente y son generosos. También aprendemos que Jehová usará su poder en el nuevo mundo para que "todos los pueblos" de la Tierra tengan comida de calidad en abundancia (lea Isaías 25:6).

5 Imagínese: muy pronto, Jehová se encargará de darnos lo necesario y mucho más. Todos tendremos una casa bonita y comida deliciosa. ¿Verdad que nos sentimos agradecidos cuando pensamos en lo generoso que Dios será con nosotros en el Paraíso?

ILUSTRACIÓN 2 (click para ver)

Una manera de mostrar que somos como Jesús es siendo generosos con nuestro tiempo (Vea el párrafo 6)

6. a) ¿Cómo usó Cristo su poder? b) ¿Cómo podemos imitar su generosidad?

6 Jesús nunca usó el poder que tenía para satisfacer sus propios deseos. Cuando el Diablo lo tentó, se negó a convertir unas piedras en panes (Mat. 4:2-4). En cambio, sí utilizó ese poder para satisfacer las necesidades de los demás. ¿Cómo podemos imitar su interés por la gente? Él mismo dijo: "Practiquen el dar" (Luc. 6:38). ¿Podemos invitar a los hermanos a comer y pasar un rato agradable en casa? ¿Qué hay si un hermano necesita ensayar su discurso después de una reunión o si desea mejorar en la predicación? ¿Le dedicaremos suficiente tiempo? Si somos generosos con nuestros recursos y nuestro tiempo, demostraremos que estamos siguiendo el ejemplo de Jesús.

"TODOS COMIERON Y QUEDARON SATISFECHOS"

7. ¿Qué problema existirá mientras vivamos en el mundo de Satanás?

7 La pobreza no es un problema nuevo. Jehová dijo a los israelitas que nunca dejaría de haber pobres entre ellos (Deut. 15:11). Y siglos después, su Hijo hizo este comentario: "Siempre tienen a los pobres con ustedes" (Mat. 26:11). ¿Quiso decir Jesús que la pobreza es un problema sin solución? No. Lo que quiso decir es que la pobreza existirá mientras vivamos en el mundo de Satanás. Pero qué alivio es saber que se acercan tiempos mejores, que cuando el Reino gobierne la Tierra todos tendrán comida de sobra y estarán satisfechos.

8, 9. a) ¿Por qué alimentó Jesús a miles de personas? b) ¿Qué siente usted cuando piensa en este milagro?

8 El salmista dijo lo siguiente sobre Jehová: "Estás abriendo tu mano y satisfaciendo el deseo de toda cosa viviente" (Sal. 145:16). Jesús, "el poder de Dios", también abrió su mano muchas veces para satisfacer las necesidades de sus discípulos. No lo hizo simplemente para demostrar que tenía poder, sino porque se preocupaba de verdad por ellos, como lo muestra el relato de Mateo 14:14-21 (léalo). Muchas personas de ciudades cercanas habían seguido a Jesús a pie (Mat. 14:13). Al caer la tarde, los discípulos vieron que la gente estaba agotada y hambrienta, así que recomendaron a su Maestro que les dijera que se fueran a comprar algo de comer. ¿Qué hizo él?

9 Un milagro: usando cinco panes y dos pescados alimentó a unos cinco mil hombres —además de muchas mujeres y niños—. El relato dice que "todos comieron y quedaron satisfechos". De hecho, ¡sobraron doce cestas llenas! Como vemos, Jesús no les dio algo ligero. Se aseguró de que comieran bien antes de iniciar el largo viaje de vuelta a casa (Luc. 9:10-17). Cuánta compasión les tuvo a aquellas familias. ¿Verdad que nos conmueve pensar en el cariño que sentía por las personas?

10. ¿Qué ocurrirá con la pobreza?

10 Hoy día hay cientos de millones de personas que no tienen lo necesario para vivir debido a la mala administración de los gobiernos. Algunos de nuestros hermanos tienen muy poco para comer, y aunque no se mueren de hambre, no puede decirse que queden satisfechos. Pero se acerca el día en que los siervos de Dios vivirán en un mundo sin corrupción ni pobreza. ¿Verdad que si usted tuviera el poder, haría algo para mejorar las cosas? Jehová tiene el poder y el deseo de satisfacer nuestras necesidades. Lo ha prometido: muy pronto terminará con todo el sufrimiento (lea Salmo 72:16).

11. a) ¿Cómo sabemos que Cristo pronto usará su poder para nuestro bien? b) ¿Qué nos sentimos impulsados a hacer los testigos de Jehová?

11 Cuando estuvo en la Tierra, Jesús predicó en una zona relativamente pequeña durante solo tres años y medio (Mat. 15:24). Pero ahora es rey en el cielo, y su influencia llegará hasta el último rincón del planeta (Sal. 72:8). Los milagros de Jesús nos dan la confianza de que pronto usará su poder para nuestro bien. Y aunque nosotros no podemos hacer milagros, sí podemos enseñar a las personas lo que la Biblia dice sobre el futuro. Los testigos de Jehová estamos en deuda con la gente, pues sabemos lo que pasará pronto (Rom. 1:14, 15). Si reflexionamos en lo que el Reino de Dios hará por la humanidad, nos sentiremos impulsados a contárselo a todo el mundo (Sal. 45:1; 49:3).

JESÚS CONTROLA LAS FUERZAS DE LA NATURALEZA

12. ¿Cómo sabemos que Jesús conoce a la perfección el funcionamiento de la Tierra?

12 Jesús fue el "obrero maestro" que trabajó con Jehová durante la creación de todas las cosas (Prov. 8:22, 30, 31; Col. 1:15-17). Por eso conoce tan bien el funcionamiento de la Tierra. Él sabe cómo administrar los recursos de nuestro planeta y distribuirlos de manera justa.

ILUSTRACIÓN 3 (click para ver)

¿Cómo lo hace sentir el amor con el que Jesús realizaba sus milagros? (Vea los párrafos 13 y 14)

13, 14. ¿Cuánto poder tiene Jesús sobre las fuerzas de la naturaleza? Dé un ejemplo.

13 Jesús también demostró que es "el poder de Dios" al controlar las fuerzas de la naturaleza. Pensemos en lo que hizo cuando sus discípulos se vieron amenazados por una "tempestad de viento" (lea Marcos 4:37-39). Un estudioso de la Biblia comenta lo siguiente sobre la palabra griega que corresponde a esta expresión: "Se usa para hablar de una tormenta o un huracán. No se trata de una simple brisa fuerte, sino de nubes negras cargadas de agua, fuertes vientos y relámpagos. Se trata de un huracán que deja inundaciones y destrozos a su paso". El Evangelio de Mateo dice que se trataba de "una gran tormenta" (Mat. 8:24, La Palabra de Dios para Todos).

14 Imagínese la escena: Cristo tiene tantas ocupaciones que se siente agotado y se queda profundamente dormido en la barca. Ni siquiera el golpear de las olas ni el ruido de la tormenta logran perturbar su sueño; así de cansado está. Sin embargo, los discípulos van a despertarlo asustadísimos y le dicen: "¡Señor, sálvanos, estamos a punto de perecer!" (Mat. 8:25). Él se levanta y ordena al viento y al mar: "¡Silencio! ¡Calla!" (Mar. 4:39). Entonces, al instante, la terrible tormenta se apacigua y todo vuelve a la calma. ¡Cuánto poder tiene Jesús!

15. ¿Cómo ha demostrado el Dios Todopoderoso que es perfectamente capaz de controlar las fuerzas de la naturaleza?

15 Si Jesús pudo controlar las fuerzas de la naturaleza fue porque contaba con el poder que su Padre le había dado. Como es obvio, el Dios Todopoderoso es perfectamente capaz de hacer lo mismo. Veamos algunos ejemplos. Antes del Diluvio, Jehová dijo: "Dentro de solo siete días más voy a hacer que llueva sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches" (Gén. 7:4). Luego, en Éxodo 14:21 leemos que "Jehová empezó a hacer que el mar se retirara por un fuerte viento del este" (Éx. 14:21). Y Jonás 1:4 nos dice que "Jehová mismo arrojó un gran viento en el mar, y llegó a haber una gran tormenta en el mar; y en cuanto a la nave, estaba a punto de ser destrozada". Saber que Dios tiene control absoluto sobre la naturaleza inspira confianza en nosotros. Podemos decir sin temor a equivocarnos que el futuro de nuestro planeta está en las mejores manos.

16. ¿Por qué es tranquilizador saber que el Creador y su Hijo tienen poder absoluto sobre las fuerzas de la naturaleza?

16 Así es, nuestro Creador y su "obrero maestro" tienen un poder extraordinario. ¡Qué tranquilizador es saberlo! Cuando Padre e Hijo dirijan toda su atención a la Tierra durante el Milenio, la gente vivirá en seguridad. Los desastres naturales, que tanto sufrimiento causan, serán cosa del pasado. En el nuevo mundo no habrá por qué temer a los tifones, los tsunamis, las erupciones volcánicas o los terremotos. Llegará el día en el que las fuerzas de la naturaleza dejen de hacer daño al hombre, pues "la tienda de Dios [estará] con la humanidad" (Rev. 21:3, 4). Podemos estar seguros de que el poder de Dios, ejercido mediante Cristo, mantendrá bajo control a la naturaleza durante los mil años.

SEAMOS COMO JEHOVÁ Y CRISTO

17. ¿Qué debemos hacer para parecernos más a Dios y a Jesucristo?

17 Claro está, a diferencia de Jehová y de Jesús, nosotros no tenemos el poder de evitar que haya desastres naturales. Sin embargo, eso no quiere decir que estemos de manos atadas. Tenemos el poder de poner en práctica las palabras de Proverbios 3:27 (léalo). Cuando nuestros hermanos pasan por dificultades, podemos consolarlos y darles apoyo físico, emocional y espiritual (Prov. 17:17). Por ejemplo, podemos ayudarlos a recuperarse de un desastre natural. Escuche lo que dijo una hermana viuda después de que un huracán dañó gravemente su hogar: "Estoy muy, muy agradecida a Jehová y a su organización por la ayuda física y espiritual que me han dado". También está el caso de una hermana soltera que se sentía angustiada por el daño que sufrió su casa debido a una tormenta. Después de recibir ayuda de sus hermanos, comentó lo siguiente: "No tengo palabras para expresar cómo me siento. ¡Gracias, Jehová!". Estamos muy agradecidos de tener hermanos y hermanas que se interesan de corazón en nuestras necesidades. Pero más agradecidos estamos de que Jehová y Jesucristo se interesen tanto en nosotros.

18. ¿Cómo lo hace sentir el amor con el que Jesús realizaba sus milagros?

18 Por lo que hizo durante su ministerio, Cristo demostró que es "el poder de Dios". Ahora bien, ¿por qué hacía lo que hacía? No era para impresionar a la gente ni para sacar provecho personal. Realizaba milagros porque sentía amor por nosotros. De eso hablaremos en el próximo artícu

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

DAVID

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DAVID

(probablemente: Amado).

En la Traducción del Nuevo Mundo aparece este nombre 1.079 veces en las Escrituras Hebreas —entre ellas 75 referencias en los encabezamientos de 73 salmos— y 59 veces en las Escrituras Griegas Cristianas. De todos los personajes de las Escrituras Hebreas, solo Moisés y Abrahán son mencionados más veces por los escritores cristianos de la Biblia. Las 1.138 veces que se utiliza el nombre en el texto bíblico hacen referencia al segundo rey de Israel o a aquel a quien él, David, representó en varias ocasiones: "Jesucristo, hijo de David". (Mt 1:1.)

Este pastor, músico, poeta, soldado, hombre de estado, profeta y rey, sobresale entre los personajes de las Escrituras Hebreas. Fue un valiente luchador en el campo de batalla y supo aguantar dificultades. Este caudillo y comandante audaz, que nunca se dejó intimidar, tuvo la suficiente humildad para reconocer sus errores y arrepentirse de sus graves pecados. Además, fue compasivo y misericordioso, amó la verdad y la justicia y, sobre todo, tuvo fe y confianza absolutas en su Dios Jehová.

El linaje de David, descendiente de Boaz y de Rut, provenía de Judá a través de Pérez. (Rut 4:18-22; Mt 1:3-6.) Este hijo de Jesé, el más joven de los ocho hijos varones, también tenía dos hermanas o medio hermanas. (1Sa 16:10, 11; 17:12; 1Cr 2:16.) Uno de los hermanos de David murió sin dejar hijos y por eso no aparece en los registros genealógicos posteriores. (1Cr 2:13-16.) No se da el nombre de la madre de David. Algunos han creído que su madre fue Nahás, pero es más probable que Nahás fuese el padre de las medio hermanas de David. (2Sa 17:25; véase NAHÁS núm. 2.)

Belén, a unos 9 Km. al SSO. de Jerusalén, era el pueblo natal de David y el lugar donde habían vivido sus antepasados Jesé, Obed y Boaz. En algunas ocasiones Belén recibe el nombre de la "ciudad de David" (Lu 2:4, 11; Jn 7:42), pero no debe confundirse con Sión, en Jerusalén, la "Ciudad de David". (2Sa 5:7.)

Su juventud. La primera vez que aparece David en el registro bíblico estaba vigilando las ovejas de su padre en un campo próximo a Belén, lo que hace pensar en que fue también en un campo cercano a Belén donde más de un milenio después unos pastores escucharon impresionados el anuncio del ángel de Jehová sobre el nacimiento de Jesús. (Lu 2:8-14.) Samuel, enviado por Dios a la casa de Jesé para ungir a uno de sus hijos como futuro rey, había rechazado a los siete hermanos mayores de David, diciendo: "Jehová no ha escogido a estos". Por último, se envió a buscar a David, que se hallaba en el campo. Cuando entró —"rubicundo, un joven de hermosos ojos y gallarda apariencia"—, hubo en el ambiente cierta expectativa, porque hasta entonces nadie sabía a qué había ido Samuel. Fue entonces cuando Samuel recibió el siguiente mandato de Jehová: "¡Levántate, úngelo, porque este es!". De él, precisamente, Jehová dijo: "He hallado a David hijo de Jesé, varón agradable a mi corazón, que hará todas las cosas que yo deseo". (1Sa 16:1-13; 13:14; Hch 13:22.)

Los años que David pasó como pastorcillo tuvieron una profunda influencia en el resto de su vida. La vida al aire libre le preparó para vivir como fugitivo cuando, más tarde, tuvo que huir de la furia de Saúl. También adquirió destreza en lanzar piedras con la honda, desarrolló aguante y valor, así como una buena disposición para buscar y rescatar a las ovejas que se separaban del rebaño, no dudando en matar a un oso o a un león cuando fue necesario. (1Sa 17:34-36.)

Sin embargo, a pesar de su valor como guerrero, también alcanzó renombre por tocar el arpa y escribir poesía, talentos que quizás cultivó durante las largas horas que pasó cuidando las ovejas. Asimismo, David llegó a ser conocido como diseñador de nuevos instrumentos musicales. (2Cr 7:6; 29:26, 27; Am 6:5.) El amor que David sintió por Jehová elevó sus composiciones muy por encima de un mero entretenimiento, y las convirtió en obras maestras clásicas dedicadas a la adoración y alabanza de Jehová. Los encabezamientos de al menos 73 salmos indican que David fue su compositor; sin embargo, también se le atribuyen otros salmos. (Compárese Sl 2:1 con Hch 4:25; Sl 95:7, 8 con Heb 4:7.) Es muy probable que algunos salmos —por ejemplo, el 8, 19, 23 y 29— reflejen las experiencias de David como pastor.

Toda la formación que obtuvo mientras cuidaba de las ovejas le preparó para una función más importante: pastorear al pueblo de Jehová, tal como está escrito: "[Jehová] escogió a David su siervo, y lo tomó de los apriscos del rebaño. De seguir las hembras que amamantaban lo trajo para ser pastor sobre Jacob, su pueblo, y sobre Israel, su herencia". (Sl 78:70, 71; 2Sa 7:8.) No obstante, cuando David dejó por primera vez las ovejas de su padre, no fue para desempeñar el poder del reino. Primero fue músico de la corte por recomendación de un consejero de Saúl, quien describió a David no solo como "diestro en tocar", sino también como "valiente y poderoso y hombre de guerra y persona que habla con inteligencia y hombre bien formado, y Jehová está con él". (1Sa 16:18.) Así, David se convirtió en el arpista del atribulado Saúl y en su escudero. (1Sa 16:19-23.)

Más tarde, por razones que no se registran, David volvió a la casa de su padre por un período indeterminado. En una ocasión fue a llevar provisiones a sus hermanos que estaban en el ejército de Saúl. En aquel momento el ejército israelita y el filisteo estaban estacionados frente a frente, y David se indignó cuando vio y oyó a Goliat escarnecer a Jehová. Así que preguntó: "¿Quién es este filisteo incircunciso para que tenga que desafiar con escarnio a las líneas de batalla del Dios vivo?" (1Sa 17:26), y después añadió: "Jehová, que me libró de la garra del león y de la garra del oso, él es quien me librará de la mano de este filisteo". (1Sa 17:37.) Una vez que se le concedió permiso, David, que había matado a un oso y a un león, se encaminó hacia Goliat con las siguientes palabras: "Yo voy a ti con el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de las líneas de batalla de Israel, a quien tú has desafiado". Al instante, lanzó una piedra con su honda y derribó al paladín enemigo. Entonces, con la propia espada de Goliat, lo decapitó y volvió al campamento con la cabeza y la espada del gigante como trofeos de guerra. (1Sa 17:45-54; GRABADO, vol. 1, pág. 745.)

Debe mencionarse que la Septuaginta (según el manuscrito griego del siglo IV Vaticano 1209) omite desde 1 Samuel 17:55 hasta la palabra "filisteo" de 1 Samuel 18:6a. A este respecto, la Biblia de Jerusalén dice: "La antigua versión griega omitía 17:55–18:5". El traductor de la Biblia James Moffat va más allá al afirmar que estos versículos son "añadiduras redaccionales o interpolaciones posteriores". Sin embargo, hay pruebas que respaldan la lectura de este pasaje que se recoge en el texto masorético. (Véase SAMUEL, LIBROS DE [Secciones que faltan en la Septuaginta].)

Fugitivo. (MAPA, vol. 1, pág. 746) Estos acontecimientos en seguida lanzaron a David del anonimato de pastor al protagonismo ante los ojos de todo Israel. Colocado delante de los hombres de guerra, se recibió a David con danzas y regocijo cuando volvió de una expedición victoriosa contra los filisteos. Un canto popular fue: "Saúl ha derribado sus miles, y David sus decenas de miles". (1Sa 18:5-7.) "Todo Israel y Judá amaban a David", y Jonatán, el propio hijo de Saúl, celebró con él un pacto de amor y amistad mutuos de por vida, cuyos beneficios se extendieron a Mefibóset y Micá, el hijo y el nieto de Jonatán respectivamente. (1Sa 18:1-4, 16; 20:1-42; 23:18; 2Sa 9:1-13.)

Esta popularidad despertó la envidia de Saúl, quien continuó "mirando a David [...] con sospecha desde aquel día en adelante". Por dos veces arrojó una lanza con la intención de clavar a David en la pared mientras este tocaba el arpa como en ocasiones anteriores, pero en ambas ocasiones Jehová lo libró. Saúl había prometido que daría su hija a aquel que matase a Goliat, pero entonces se mostraba reacio a dársela a David. Por fin consintió en que David se casase con su segunda hija, con tal de que le llevase "cien prepucios de los filisteos", una petición irrazonable que creyó que significaría la muerte de David. Sin embargo, el valeroso David dobló la dote: se presentó a Saúl con doscientos prepucios, y se casó con Mical. Por lo tanto, dos de los hijos de Saúl, movidos por amor, habían celebrado pactos con David, y esto hizo que se acrecentase aún más el odio de Saúl. (1Sa 18:9-29.) Cuando David estaba de nuevo tocando ante Saúl, el rey procuró clavarle en la pared por tercera vez. Por esta razón, David huyó al amparo de la noche, y solo volvería a ver a Saúl en circunstancias muy diferentes y, en cierto modo, extrañas. (1Sa 19:10.)

Después de estos incidentes, David vivió en continua huida de un lugar a otro durante varios años, sufriendo la persecución implacable de un rey terco y malvado que estaba resuelto a matarle. Primero David se refugió con el profeta Samuel en Ramá (1Sa 19:18-24), pero cuando este dejó de ser un escondite seguro, se dirigió a la ciudad filistea de Gat, deteniéndose en el camino para ver al sumo sacerdote Ahimélec en Nob, donde obtuvo la espada de Goliat. (1Sa 21:1-9; 22:9-23; Mt 12:3, 4.) Sin embargo, para salir con vida de Gat, tuvo que pasar por loco, haciendo con torpeza signos de cruz en la puerta y dejando correr la saliva por la barba. (1Sa 21:10-15.) Los Salmos 34 y 56 de David se basan en esta experiencia. Luego huyó a la cueva de Adulam, donde su familia y unos cuatrocientos hombres desafortunados y angustiados se unieron a él. Puede que tanto el Salmo 57 como el 142 aludan a su estancia en esta cueva. David continuó en constante movimiento, desde allí hasta Mizpé, en Moab, y después volvió al bosque de Héret, en Judá. (1Sa 22:1-5.) Mientras vivía en Queilá, se enteró de que Saúl estaba preparándose para atacar, después de lo cual él y sus hombres, que en ese momento ascendían a unos seiscientos, salieron hacia el desierto de Zif. Saúl continuó la persecución de un lugar a otro, desde el desierto de Zif, en Hores, hasta el desierto de Maón. Cuando estaba a punto de capturar a su presa, llegó el informe de una incursión filistea. Como resultado, abandonó por un tiempo la persecución, lo que permitió al fugitivo escapar a En-guedí. (1Sa 23:1-29.) Los hermosos salmos de alabanza a Jehová por proveer liberación milagrosa se basan en este tipo de experiencias. (Sl 18, 59, 63, 70.)

Fue en En-guedí donde Saúl entró en una cueva para hacer del cuerpo. David, escondido al fondo de la cueva, se acercó silenciosamente y cortó la falda de la prenda de Saúl, pero le perdonó la vida. Dijo que era inconcebible de su parte hacerle daño al rey, porque "es el ungido de Jehová". (1Sa 24:1-22.)

Después de la muerte de Samuel. Después de la muerte de Samuel, David, todavía exiliado, empezó a morar en el desierto de Parán. (Véase PARÁN.) Nabal, un rico ganadero establecido en Carmelo, al S. de Hebrón, y a quien David y sus hombres habían mostrado bondad, los trató con desaire e ingratitud. La rápida reacción de Abigail, esposa de Nabal, impidió que David exterminara a los varones de la casa, pero Jehová hirió a Nabal, así que murió. Después David se casó con la viuda, de modo que tuvo dos esposas: Ahinoam de Jezreel y Abigail de Carmelo; durante la larga ausencia de David, Saúl había entregado a su hija Mical a otro hombre. (1Sa 25:1-44; 27:3.)

Por segunda vez David se refugió en el desierto de Zif y de nuevo empezó la persecución. David asemejó a Saúl y a sus tres mil hombres a aquellos que buscan "una sola pulga, tal como se corre tras una perdiz sobre las montañas". Una noche David y Abisai entraron con cautela en el campamento de Saúl mientras todos dormían y se hicieron con la lanza y la jarra del agua de Saúl. Abisai quería matar a Saúl, pero David le perdonó la vida por segunda vez, diciendo que desde el punto de vista de Jehová era inconcebible para él alargar su mano contra el ungido de Dios. (1Sa 26:1-25.) Esa noche fue la última vez que David vio a su adversario.

David se estableció en Ziqlag, dentro del territorio filisteo, por un período de dieciséis meses, fuera del alcance de Saúl. Varios hombres poderosos desertaron de las fuerzas de Saúl y se unieron a los exiliados en Ziqlag, lo que le permitió a David hacer incursiones en las ciudades de los enemigos de Israel, en el S., y de ese modo aseguró los límites de Judá y fortaleció su futura posición como rey. (1Sa 27:1-12; 1Cr 12:1-7, 19-22.) Cuando los filisteos se preparaban para atacar a las fuerzas de Saúl, el rey Akís, pensando que David era "un hedor entre su pueblo Israel", le invitó a que le acompañara. No obstante, los otros señores del eje rechazaron a David por considerarle una amenaza para su seguridad. (1Sa 29:1-11.) En la batalla que culminó en el monte Guilboa, murieron Saúl y tres de sus hijos, entre ellos Jonatán. (1Sa 31:1-7.)

Entretanto, los amalequitas saquearon y quemaron Ziqlag, y se llevaron todas las mujeres y niños. Acto seguido, las fuerzas de David persiguieron y alcanzaron a los merodeadores, y recuperaron a sus esposas e hijos, así como todos los bienes. (1Sa 30:1-31.) Al cabo de tres días, un amalequita le llevó a David la diadema y el brazalete de Saúl, alardeando falsamente de que había dado muerte al rey cuando este había sido herido y esperando recibir una recompensa. Aunque el amalequita había mentido, David ordenó que le matasen por alegar que había dado "muerte al ungido de Jehová". (2Sa 1:1-16; 1Sa 31:4, 5.)

Rey. (MAPA, vol. 1, pág. 746) La trágica noticia de la muerte de Saúl afligió mucho a David. Lo que le entristecía no era tanto la muerte de su enconado enemigo como la caída del ungido de Jehová. A modo de lamento, David compuso una endecha titulada "El arco". En ella llora la muerte de Saúl, su enconado enemigo, y la de su mejor amigo, caídos juntos en batalla: "Saúl y Jonatán, los amables y los agradables durante su vida, y en su muerte no fueron separados". (2Sa 1:17-27.)

Luego David se trasladó a Hebrón, donde los ancianos de Judá le ungieron rey sobre su tribu en 1077 a. E.C., cuando contaba treinta años. Is-bóset, hijo de Saúl, fue hecho rey sobre las otras tribus. Unos dos años más tarde, Is-bóset fue asesinado, y sus agresores le llevaron su cabeza a David esperando recibir una recompensa, pero también a ellos se les dio muerte como había ocurrido con el presunto asesino de Saúl. (2Sa 2:1-4, 8-10; 4:5-12.) Este hecho preparó el camino para que las tribus que hasta entonces habían apoyado al hijo de Saúl se uniesen a Judá, y, finalmente, se le unió a David una fuerza que ascendía a 340.822 hombres y lo hicieron rey sobre todo Israel. (2Sa 5:1-3; 1Cr 11:1-3; 12:23-40.)

Gobierna en Jerusalén. David gobernó en Hebrón siete años y medio antes de trasladar la capital por dirección de Jehová a Jerusalén, la fortaleza que les había arrebatado a los jebuseos. Fue allí, en Sión, donde construyó la Ciudad de David, y continuó gobernando otros treinta y tres años. (2Sa 5:4-10; 1Cr 11:4-9; 2Cr 6:6.) Mientras vivía en Hebrón, tomó más esposas e hizo que le devolvieran a Mical, y tuvo con ellas varios hijos e hijas. (2Sa 3:2-5, 13-16; 1Cr 3:1-4.) Después de trasladarse a Jerusalén, se consiguió aún más esposas y concubinas, que, a su vez, le dieron a luz más hijos. (2Sa 5:13-16; 1Cr 3:5-9; 14:3-7.)

Cuando los filisteos oyeron que David era rey de todo Israel, subieron para derrotarle. Como en el pasado (1Sa 23:2, 4, 10-12; 30:8), David inquirió de Jehová si debería ir contra ellos. "Sube", fue la respuesta, y Jehová irrumpió contra el enemigo con una destrucción tan abrumadora que David llamó al lugar Baal-perazim, que significa "Dueño de Rompimientos a Través" o "Dueño de Irrupciones". En un enfrentamiento posterior, la estrategia de Jehová cambió y le ordenó a David que diese la vuelta alrededor y atacase a los filisteos por detrás. (2Sa 5:17-25; 1Cr 14:8-17.)

David intentó llevar el arca del pacto a Jerusalén, pero este intento fracasó cuando Uzah tocó el Arca y "el Dios verdadero lo derribó allí". (2Sa 6:2-10; 1Cr 13:1-14.) Unos tres meses después, y tras cuidadosos preparativos —como, por ejemplo, el santificar tanto a los sacerdotes como a los levitas y asegurarse de que el Arca se llevase sobre los hombros en lugar de colocarse en un carruaje, como la primera vez—, se llevó el Arca a Jerusalén. David, vestido de manera sencilla, mostró su alegría y su entusiasmo en esta gran ocasión "saltando y danzando en derredor delante de Jehová". Pero su esposa Mical le increpó diciendo que había actuado "como uno de los casquivanos". Por esta queja injustificada, Mical "no llegó a tener hijo alguno hasta el día de su muerte". (2Sa 6:11-23; 1Cr 15:1-29.)

David también se preocupó de organizar y ampliar la adoración de Jehová en la nueva ubicación del Arca, asignando porteros y músicos, y encargándose de que hubiese "ofrendas quemadas constantemente, por la mañana y por la tarde". (1Cr 16:1-6, 37-43.) Además, pensó en edificar un templo-palacio de cedro para guardar el Arca, con el fin de reemplazar la tienda en donde se hallaba. Sin embargo, a David no se le permitió construir la casa, pues Dios dijo: "Sangre en gran cantidad has vertido, y grandes guerras has hecho. No edificarás una casa a mi nombre, porque mucha sangre has vertido en la tierra delante de mí". (1Cr 22:8; 28:3.) Sin embargo, Jehová hizo un pacto con él, prometiéndole que el reino permanecería en su familia para siempre, y con relación a este pacto, le aseguró que su hijo Salomón, cuyo nombre procede de una raíz que significa "paz", construiría el templo. (2Sa 7:1-16, 25-29; 1Cr 17:1-27; 2Cr 6:7-9; Sl 89:3, 4, 35, 36.)

Por consiguiente, en conformidad con este pacto del reino, Jehová permitió que David extendiese su dominio territorial desde el río de Egipto hasta el Éufrates, asegurando sus límites, manteniendo la paz con el rey de Tiro, batallando y venciendo a sus opositores en todos los flancos: filisteos, sirios, moabitas, edomitas, amalequitas y ammonitas. (2Sa 8:1-14; 10:6-19; 1Re 5:3; 1Cr 13:5; 14:1, 2; 18:1–20:8.) Estas victorias que Dios le concedió le hicieron un gobernante muy poderoso. (1Cr 14:17.) De todos modos, David siempre fue consciente de que la posición que ocupaba no era suya por conquista o herencia, sino que era por la voluntad de Jehová, quien le había colocado en el trono de esta teocracia típica. (1Cr 10:14; 29:10-13.)

El pecado le acarrea calamidad. Durante la prolongada campaña contra los ammonitas, ocurrió uno de los episodios más lamentables de la vida de David. Todo empezó cuando el rey abrigó malos deseos al observar desde su azotea a la hermosa Bat-seba bañándose. (Snt 1:14, 15.) Al saber que su esposo Urías estaba en la guerra, David hizo que le llevasen a esta mujer a su palacio, y allí tuvo relaciones con ella. Con el tiempo, ella le notificó que estaba encinta. Seguramente por temor a que el embarazo de Bat-seba se descubriese y la condenaran a muerte por conducta inmoral, David envió en seguida un mensaje al ejército: Urías debía presentarse ante él en Jerusalén, con la esperanza de que pasara la noche con su esposa. Pero aunque David lo emborrachó, Urías rehusó dormir con Bat-seba. En su desesperación, David le envió de regreso al ejército con una instrucción secreta al comandante Joab: que le pusiese en primera línea, donde con seguridad encontraría la muerte. El ardid tuvo éxito. Urías murió en la batalla, su viuda observó el período de duelo acostumbrado y luego David se casó con ella antes de que la gente de la ciudad se percatara de que estaba encinta. (2Sa 11:1-27.)

Pero Jehová había visto sus hechos y puso al descubierto el comportamiento reprensible de David. Si Jehová hubiese permitido que se les juzgara de acuerdo con la ley mosaica, ambos habrían sido ejecutados, y con Bat-seba también hubiese muerto el fruto de su adulterio que aún estaba en su vientre. (Dt 5:18; 22:22.) Sin embargo, Jehová se encargó personalmente de este caso y, por causa del pacto del Reino, le mostró a David misericordia (2Sa 7:11-16), tomando en consideración también que David había demostrado ser misericordioso (1Sa 24:4-7; compárese con Snt 2:13) y que ambos habían manifestado su arrepentimiento ante Dios. (Sl 51:1-4.) Pero no escaparon al castigo; Jehová expresó por boca del profeta Natán: "Aquí estoy levantando contra ti calamidad procedente de tu propia casa". (2Sa 12:1-12.)

Y así resultó ser. El niño nacido del adulterio con Bat-seba murió pronto, a pesar de que David ayunó y estuvo de duelo por el niño enfermo durante siete días. (2Sa 12:15-23.) Después, Amnón, hijo primogénito de David, violó a su propia medio hermana Tamar, y posteriormente fue asesinado por el hermano de ella, lo que ocasionó gran congoja a su padre. (2Sa 13:1-33.) Más tarde, Absalón, el tercer hijo de David y el amado de su padre, no solo intentó usurpar el trono, sino que despreció de forma manifiesta a su padre y lo deshonró públicamente al cohabitar con sus concubinas. (2Sa 15:1–16:22.) Por último, la humillación alcanzó su grado máximo cuando una guerra civil sumió al país en una lucha de hijo contra padre, y finalizó con la muerte de Absalón, para tristeza de su padre y en contra de su deseo. (2Sa 17:1–18:33.) Cuando huía de Absalón, David compuso el Salmo 3, en el que dice: "La salvación pertenece a Jehová". (Sl 3:8.)

No obstante, a pesar de todas sus faltas y graves pecados, David siempre mostró la condición de corazón apropiada, arrepintiéndose y suplicando el perdón de Jehová. Esta actitud es manifiesta después de pecar con Bat-seba, tras lo cual David escribió el Salmo 51, donde dice: "Con error fui dado a luz [...] en pecado me concibió mi madre". (Sl 51:5.) Otra ocasión en la que David confesó humildemente su pecado fue cuando Satanás le incitó a hacer un censo de los hombres capacitados para sus fuerzas militares. (2Sa 24:1-17; 1Cr 21:1-17; 27:24; véase INSCRIPCIÓN.)

Compra del lugar para el templo. Cuando la peste que resultó de este último error del rey se detuvo, David compró la era de Ornán y dio el ganado vacuno y el trillo como sacrificio a Jehová. Fue en este lugar donde más tarde Salomón construyó el magnífico templo. (2Sa 24:18-25; 1Cr 21:18-30; 2Cr 3:1.) David siempre tuvo en su corazón la intención de construir el templo, y aunque no se le permitió hacerlo, sí se le concedió organizar a muchos trabajadores para labrar piedras y recoger materiales: 100.000 talentos de oro (38.535.000.000 de dólares [E.U.A.]) y 1.000.000 de talentos de plata (6.606.000.000 de dólares [E.U.A.]), así como cobre y hierro sin medida. (1Cr 22:2-16.) De su fortuna personal David contribuyó oro de Ofir y plata refinada, cuyo valor hoy se calcula en 1.202.000.000 de dólares (E.U.A.). También hizo los planos —por inspiración divina— y organizó a las decenas de miles de levitas en sus muchas divisiones de servicio, así como un gran coro de cantores y músicos. (1Cr 23:1–29:19; 2Cr 8:14; 23:18; 29:25; Esd 3:10.)

Fin del reinado. En los últimos días de su vida, el rey David, ya con setenta años y confinado en su cama, continuó segando calamidad dentro de su familia. Sin que David lo supiera o diera su consentimiento y, lo que es más importante, sin la aprobación de Jehová, su cuarto hijo, Adonías, intentó coronarse rey. Cuando estas noticias llegaron a David, obró con rapidez para que su hijo Salomón, escogido por Jehová, fuese instalado oficialmente como rey y se sentase en el trono. (1Re 1:5-48; 1Cr 28:5; 29:20-25; 2Cr 1:8.) David entonces aconsejó a Salomón que anduviera en los caminos de Jehová, guardase sus estatutos y mandamientos y que actuase con prudencia en todo. Si obraba así, prosperaría. (1Re 2:1-9.)

Después de reinar cuarenta años, David falleció y fue sepultado en la Ciudad de David. Fue merecedor de aparecer en la notable lista que Pablo realizó de los testigos que sobresalieron por su fe. (1Re 2:10, 11; 1Cr 29:26-30; Hch 13:36; Heb 11:32.) Citando del Salmo 110, Jesús dijo que David lo había escrito "por inspiración". (Mt 22:43, 44; Mr 12:36.) Los apóstoles y otros escritores de la Biblia reconocieron con frecuencia a David como profeta inspirado por Dios. (Compárese Sl 16:8 con Hch 2:25; Sl 32:1, 2 con Ro 4:6-8; Sl 41:9 con Jn 13:18; Sl 69:22, 23 con Ro 11:9, 10; Sl 69:25 y 109:8 con Hch 1:20.)

Personaje representativo. Los profetas hablaron a menudo de David y de su casa real, algunas veces en relación con los últimos reyes de Israel que se sentaron en "el trono de David" (Jer 13:13; 22:2, 30; 29:16; 36:30), y otras, en un sentido profético. (Jer 17:25; 22:4; Am 9:11; Zac 12:7-12.) En ciertas profecías mesiánicas se destaca el pacto real de Jehová con David. Por ejemplo, Isaías dice que aquel que se llama "Maravilloso Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz" será establecido firmemente en el trono de David "hasta tiempo indefinido". (Isa 9:6, 7; compárese también con 16:5.) Jeremías asemeja al Mesías a "un brote justo" que Jehová le "[levantará] a David". (Jer 23:5, 6; 33:15-17.) Por medio de Ezequiel, Jehová llama al pastor mesiánico "mi siervo David". (Eze 34:23, 24; 37:24, 25.)

Cuando el ángel le dijo a María que tendría un hijo llamado Jesús, declaró que "Jehová Dios le [daría] el trono de David su padre". (Lu 1:32.) "Jesucristo, hijo de David", era a la vez heredero legal y natural del trono de David. (Mt 1:1, 17; Lu 3:23-31.) Pablo dijo que Jesús era la prole de David según la carne. (Ro 1:3; 2Ti 2:8.) La gente común también identificó a Jesús como el "Hijo de David" (Mt 9:27; 12:23; 15:22; 21:9, 15; Mr 10:47, 48; Lu 18:38, 39), algo muy importante, pues, como reconocían los fariseos, el Mesías tenía que ser hijo de David. (Mt 22:42.) El propio Jesús, ya resucitado, también dio testimonio, diciendo: "Yo, Jesús, [...] soy la raíz y la prole de David". (Rev 22:16; también Rev 3:7; 5:5.)

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

¿Cómo tener una familia feliz?

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Pregunta 17

¿Cómo tener una familia feliz?

LOS ESPOSOS / LOS PADRES

"Los esposos deben estar amando a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa, a sí mismo se ama. porque nadie jamás ha odiado a su propia carne; antes bien, la alimenta y la acaricia."

"Que cada uno de ustedes individualmente ame a su esposa tal como se ama a sí mismo." (Efesios 5:28, 2933,)

"Padres, no estén irritando a sus hijos, sino sigan criándolos en la disciplina y regulación mental de Jehová.- (Efesios 6:4)

LAS ESPOSAS

"La esposa debe tenerle profundo respeto a su esposo." (Efesios 5:33)

"Esposas, estén en sujeción a sus esposos, como es decoroso en el Señor." (Colosenses 3:18)

LOS HIJOS

"Hijos, sean obedientes a sus padres en unión con el Señor, porque esto es justo: 'Honra a tu padre y a tu madre'; que es el primer mandato con promesa: 'Para que te vaya bien y dures largo tiempo sobre la tierra'." (Efesios 6:1-3)

"Hijos, sean obedientes a sus padres en todo, porque esto es muy agradable en el Señor." (Colosenses 3:20)

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

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Jehová es mi pastor y nada me faltara.